La Hormiga de Antídoto tiene su origen en un viñedo absolutamente singular, plantado en 1922 con cepas de tinto fino (tempranillo), a 950 metros sobre el nivel del mar, en una de las zonas más altas de la Ribera del Duero soriana.
La altitud y la composición arcillo-calcárea del suelo en el que crece la viña aportaron frescura, contundencia y cremosidad al vino de corte más clásico de Bodegas Antídoto. Características que terminaron de sublimarse, junto a una textura aterciopelada, gracias a la cuidada crianza de 16 meses en barricas de roble francés de Darnajou a la que fue sometido.